Los chicos del apostolado “Descubriendo la fe” organizaron una jornada muy linda de reflexión acerca de María.
Por medio de preguntas, de canciones, de silencios y de distintos gestos que fuimos realizando, tratamos de descubrir, personalmente, el rostro de mamá Maria, su mirada, sus manos, su presencia en cada etapa de nuestra vida, y también cómo ciertos rasgos de nuestra mamá terrenal son reflejo de nuestra madre celestial.
Les dejo aquí la letra de una de las canciones trabajadas, para quienes no pudieron venir a la reunión, para que nos ayude a reflexionar en la semana. También está agregada a la lista del reproductor del blog, para que puedan escucharla.
OJOS MADRE (Eduardo Meana)
Me pierdo.
Me pierdo en tu mirada, Madre.
Me disuelvo.
En vos me pierdo.
Descanso.
Tus ojos son mi puerto, Madre.
Ahí me quedo.
Y me sumerjo.
Siempre estuve, siempre estoy
en tu seno.
Y a través de tus ojos
reingreso.
Regreso.
Mirándote regreso, Madre.
Me regresas.
Aquí me entrego.
Me pierdo.
Y al fin lo alcanzo todo, Madre.
Desaferro.
Y me reencuentro.
También les comparto una reflexión final que nos prepararon los chicos para llevarnos cada uno, que dice así:
“Si se levantan los vientos de las tentaciones; si eres agitado por las olas de la soberbia, de la detracción, de la ambición o de la envidia; mira a la estrella, llama a María.
Si la ira, la avaricia o la impureza impelen violentamente la navecilla de tu alma; mira a la estrella, llama a Maria.
No se aparte María de tu boca, no se aparte de tu corazón.
No te descaminarás si la sigues, no desesperarás si le ruegas, no te perderás si en ella piensas. Si ella te tiene de su mano no caerás; si te protege, nada tendrás que temer; no te fatigarás, si es tu guía: llegarás felizmente a puerto, si ella te ampara”
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